jueves, 10 de octubre de 2013

ORACIÓN DE LA MAÑANA 10 DE OCTUBRE

EL FARISEO Y EL PUBLICANO: Tercera reflexión-oración

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
 
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 9-14: “-Dos hombres subieron al templo a orar…El publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: -¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador! Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado”.


¿Qué destaca Jesús de  esta última parte de la parábola?:
  • Que el publicano reconocía lo malo que había hecho pero tenía confianza en el Señor y le pedía perdón y ayuda.
  • Que es aceptada la oración humilde del que reconoce cómo es y no acusa a nadie.
  • Que hay un veredicto de Jesús ante estas dos formas de dirigirnos a Dios.

REFLEXIÓN: De las dos personas que fueron al mismo lugar a hablar con Dios, una sólo conocía una parte de su vida, la que estaba bien; pero ignoraba la otra: que no era humilde y sencillo ni con Dios ni con los otros. El publicano, en cambio, sí reconoció que no estaba obrando bien y sí reconoció que el Señor era bueno, capaz de ayudarlo y perdonarlo. Jesús nos advierte, porque nos quiere, que el que recibe el perdón es el que pide perdón, pero el que acusa, no recibirá el perdón hasta que él no sienta que Dios, como Padre, sufre la ofensa que se hace a un hijo suyo cuando se le desprecia y no escuchará su oración hasta que no amé al otro que está orando también.  ¿A quién me parezco yo en mi obrar y juzgar?  ¿En qué cosas ayudo y a quién? ¿En qué cosas juzgo y a quién? ¿Estamos de acuerdo con Jesús? (Se puede dialogar y compartir).


Oración. Señor, ayúdanos a conocer  el bien y el mal que hay en cada uno de nosotros para alegrarnos con lo bueno  e intentar mejorar lo que nos hace daño a nosotros mismos y a los demás. Amén